Al principio todo eran tinieblas, los nuestros eran escasos y fácilmente cazados. La agonía de sobrevivir y la necesidad de cambiar el mundo eran dos pilones que se cedían sobre nosotros asfixiándonos hasta no poder decir basta. Creíamos que íbamos a extinguirnos, que toda la luz que le aportábamos a este mundo iba a ser cercenada por las garras de la maldad.

 

Pero el llegó como un nuevo amanecer. Como el sacro Moisés, él nos recordó que debíamos seguir, que el mundo no funcionaba por leyes paganas o por cuatro ecuaciones inventadas. El mundo funcionaba por la mayor fuerza de todas: La fuerza de Dios.

 

No todos le escucharon. Algunos le tachaban de falso profeta, de estafador. Él movió las aguas, multiplicó los peces y convirtió el agua en maná. Aun así, no le creyeron, así que el demostró su poder; en una sola noche todos los herejes y sus familias huyeron o murieron.

 

Cuando solo las buenas gentes quedaron aquí, él creo el paraíso. Un sitio donde el dolor, los pecados, las penurias, simplemente no existían y creo un velo para que aquellos que no creían no pudieran entrar. Festejamos siete días con sus seis noches y al séptimo día nos unimos a él.

 

Seguimos rodeados de gente que ni cree ni quiere creer, pero poco a poco les ayudamos a ver el mundo como debe ser, les ayudamos a limpiar sus almas y a que entren en el reino de los cielos. Pero no os ilusionéis, también hay almas que están perdidas o que no tienen solución. Aquel que de verdad pueda llegar a la iluminación del Señor solo tiene que sobrevivir a la ordalía ¿Fácil verdad?

 

Cáceres se ha convertido en un lugar mejor, hemos sacado las manzanas podridas del fruto y tenemos una ciudad que respeta una serie de valores íntegros y puros. Algunos dicen que con estas medidas hemos acabado con los sueños de los jóvenes, nosotros creemos que es el momento para que esos jóvenes encuentren el verdadero camino.



Nuestro guía nos reúne, dice que hay hijos exiliados y que deben ser salvados. Hemos mandado un mensaje de paz. Todos son bienvenidos al paraíso si sus almas son puras.


Y si no lo son… Arderán.