Mil. Mil doscientas. Dos mil. Dos mil novecientas.

 

De la boca, desde la garganta. De los oídos, desde el cerebro. De debajo de las uñas. De entre las costillas. De las axilas. De los lacrimales.

 

Despierta. Él no sueña. No soñaba. Él volvía a La Rueda cada noche en un trance próximo al descanso, pero no soñaba. Ni siquiera allí entre muros agujereados por termitas y recorridos por ratas era capaz de soñar. Algo ha cambiado.

 

Desde la ventana la misma imagen de siempre: la telaraña infinita que une a los vivos con los vivos, y a los vivos con los muertos.

 

Libérame. Libérame y te mostraré. Libérame y te enseñaré. Libérame, porque sin mí no eres nada.

 

Baja hasta su parque. Las hojas son grises. Un gris de febrero. Y uno se le acerca. Uno con las cuencas de los ojos vacías. Uno antiguo encadenado a la tierra.

 

Él era un mensajero, un viento entre los árboles que transportaba olores y recuerdos. Él era el pájaro que se posaba sin explicación aparente en la ventana de un viudo dos días después de su pérdida. Ahora él se mira la mano y no ve a un mensajero. No ve algo que traiga serenidad. Ve anestesia. Anestesia forzada y muerta. Y aún así aquello era mejor que la marcha de espectros fúnebres y desesperados que veía. Él podría llegar a ser la mano que sostuviera todas aquellas correas, pero eso no es vida. Aunque para lo muerto no hay vida posible.

 

Blande el arma con el que se le ha bendecido. El gris se vuelve verde. El ocre parece pan de oro. Le desvincula de la tierra y alza el pecho. Él no ve lo que el liberado observa. Sin embargo sabe que es libre. Sabe que se marcha. Sabe que no tiene ni idea de a dónde se dirige. Y él sabe que en algún lugar una persona ha olvidado a su abuelo para siempre.

 

Es mejor así, ¿cierto? Es lo que debe ser. La Naturaleza lo agradece. La Vida lo agradece. Todo a su alrededor le dice que liberarlo es lo correcto. Sin embargo las cuentas de su collar no brillan.

 

No brillan.

 

Y él desespera.

 

¿Cuándo vas a volver? Al otro lado, a donde perteneces. ¿Cuándo te someterás a La Rueda?

 

Aún no… pero pronto

 

Realizado por: Jose